Cantamos cada mañana el himno de la hipocrecía
desayunamos muertes y mentiras,
pues nos alimentamos del terror que acecha
y dormimos con un gustito a ira...
Caminamos a pasos pequeños
porque tenemos miedo del que dirán,
mantenemos nuestra vida en secreto
porque ya no existe en quien confiar.
Cuando intentamos salir del hoyo
siempre habrá quien nos empuje hacia atrás.
Cuando cantamos victorias
siempre encontraremos quien susurre nuestras derrotas.
Y es que tristemente vivimos en una fantasía
y aun así no nos dejan soñar,
y cuando finalmente despertamos
volvemos al mundo de la frialdad.
Es como el pan de cada día y lo tenemos que aceptar
pero felizmente algunos pocos
se arriesgan a volar lejos de ese pan que siempre les cayó mal.
miércoles, 15 de julio de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


